Hay jugadores que parecen tener más tiempo que los demás. Reciben, y cuando el rival llega, el balón ya no está donde esperaba. No es magia ni velocidad pura: en la mayoría de los casos es un buen control orientado. Es una de las acciones técnicas que más diferencia marca en fútbol base y, a la vez, una de las que menos se entrena de forma específica en los equipos.
Soy Rodrigo, director de MR Fútbol Academy y entrenador con licencia UEFA Pro. En este artículo te explico qué es el control orientado en fútbol, por qué es tan importante desde edades tempranas y cómo lo trabajamos en nuestras sesiones de tecnificación en Alcalá de Henares.
Qué es el control orientado en fútbol
El control orientado es recibir el balón y, con el primer toque, dirigirlo hacia el espacio donde queremos jugar a continuación. No se trata de parar el balón y después pensar qué hacer, sino de que el propio control ya sea el inicio de la siguiente acción: un pase, una conducción, un regate o un disparo.
La diferencia con un control «de parada» es enorme. Cuando el jugador para el balón en seco, necesita un segundo toque para orientarse, y ese segundo toque es justo el tiempo que aprovecha el rival para cerrar el espacio. Con un buen control orientado, el jugador gana esa ventaja antes incluso de que la jugada empiece.
Por qué es tan importante en fútbol base
En fútbol 7 y fútbol 11 de categorías inferiores los espacios son cada vez más reducidos y la presión llega antes. Un niño que domina el control orientado:
- Gana tiempo para tomar la siguiente decisión.
- Pierde menos balones porque aleja la pelota del rival con el primer toque.
- Juega más rápido sin necesidad de ser el más veloz del campo.
- Da continuidad al juego de su equipo, algo que cualquier entrenador de club valora.
Además, el control orientado obliga a levantar la cabeza y mirar antes de recibir. Por eso no es solo una acción técnica: está muy ligado a la toma de decisiones, que es lo que de verdad hace crecer a un futbolista.
Las claves de un buen control orientado
1. Mirar antes de recibir
El control se decide antes de que llegue el balón. El jugador tiene que saber dónde está el rival, dónde hay espacio y dónde están sus compañeros. Si mira solo al balón, controlará bien… pero probablemente hacia el sitio equivocado.
2. Perfilarse correctamente
El perfil corporal es la base. Recibir con el cuerpo abierto, en lugar de totalmente de frente o de espaldas, permite ver más campo y orientar el balón hacia más opciones. En nuestras sesiones insistimos mucho en los perfilamientos porque, sin ellos, el control orientado es casi imposible.
3. Elegir la superficie de contacto
Interior, exterior, planta, muslo… Cada superficie sirve para una dirección y una situación distinta. Un jugador completo necesita varias opciones y, sobre todo, poder usarlas con las dos piernas.
4. Acompañar y dar la fuerza justa
El balón tiene que quedar a una distancia que permita la siguiente acción: ni pegado al pie, que obliga a otro toque, ni tan lejos que se lo lleve el rival. Esa «fuerza justa» solo se consigue con muchas repeticiones de calidad.
5. Salir con el balón
Un control orientado no termina cuando el balón toca el pie. Termina cuando el jugador ya está en movimiento hacia su siguiente acción. Controlar y quedarse quieto anula gran parte de la ventaja.
Errores habituales que vemos en jugadores jóvenes
- No mirar antes: controlar bien técnicamente, pero hacia donde está el rival.
- Recibir siempre con la misma pierna, lo que hace al jugador muy previsible.
- Esperar al balón parado en lugar de atacarlo o ajustar la posición.
- Controlar demasiado largo por querer ir rápido, y perder la posesión.
- Cuerpo cerrado, de espaldas o de frente, que reduce las opciones de salida.
Ninguno de estos errores se corrige solo con partidos. Hace falta un trabajo específico, con muchas repeticiones y una corrección individual en el momento adecuado.
Cómo trabajamos el control orientado en MR Fútbol Academy
En nuestra tecnificación de fútbol en Alcalá de Henares cada sesión dura 60 minutos y sigue siempre la misma estructura de cuatro bloques. El control orientado aparece de forma directa en el segundo bloque, pero se aplica en todos:
- Calentamiento-juego vinculado al objetivo: juegos en los que recibir orientado da ventaja.
- Pases, perfilamientos y controles: el bloque central para esta técnica, con repeticiones en diferentes direcciones y superficies.
- 1v1, 1v2 y 2v1: el control orientado se convierte en la primera acción para superar al rival o decidir bien.
- Finalizaciones a portería: controlar orientado para preparar el disparo, variando la forma de finalizar.
Trabajamos todo con lateralidad en espejo: lo que se hace hacia la derecha se repite hacia la izquierda, para que el jugador desarrolle las dos piernas por igual. Si te interesa este tema, te recomendamos nuestro artículo sobre cómo jugar con las dos piernas.
Los grupos son de un máximo de 10 jugadores con 2 entrenadores, lo que nos permite dar feedback individual en cada repetición. En una acción tan fina como el control orientado, esa corrección personalizada marca la diferencia.
Ejercicios sencillos para practicar en casa
Sin sustituir al entrenamiento, hay pequeñas rutinas que ayudan mucho:
- Pared y dos conos: pasa contra una pared, y antes de recibir decide hacia qué cono vas a orientar el control. Alterna pierna y dirección.
- Con un compañero o familiar: que te diga «derecha» o «izquierda» justo antes de que llegue el balón. Así entrenas mirar, decidir y ejecutar.
- Controla y sal: después de cada control, da siempre dos o tres conducciones rápidas. Nunca te quedes parado.
Preguntas frecuentes sobre el control orientado
¿A qué edad se empieza a trabajar el control orientado?
Desde muy pequeños se puede introducir de forma jugada, adaptando la exigencia a cada edad. En nuestra academia trabajamos con jugadores de 5 a 17 años y ajustamos los ejercicios al nivel y la etapa de cada grupo.
¿El control orientado se puede mejorar si mi hijo ya tiene 14 o 15 años?
Sí. Cuanto antes se automatice, mejor, pero es una técnica que se puede pulir en cualquier etapa con trabajo específico y corrección individual. De hecho, en edades más avanzadas suele notarse muy rápido en el rendimiento en partido.
¿Hace falta dejar el club para entrenar la técnica?
No. La tecnificación es un complemento al club: una sesión semanal de 60 minutos centrada en la técnica individual que el entrenamiento colectivo no siempre puede cubrir. Puedes ver horarios y ubicaciones en nuestras sedes de Alcalá de Henares.
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Si quieres que tu hijo o tu hija aprenda a controlar orientado, a jugar con las dos piernas y a tomar mejores decisiones con balón, ven a conocernos. Entrenamos en la sede Complutense de Alcalá de Henares y en Gredos San Diego Alcalá, por 65 €/mes, sin matrícula y con la equipación incluida.
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